La novela Señor del Mundo, escrita en 1907 por Robert Hugh Benson, en el planeta que en ella se describe,
<<…el laicismo y el humanismo sin Dios han triunfado sobre la religión y la moral tradicional. Es un mundo donde el relativismo filosófico ha triunfado sobre la objetividad; un mundo donde, en nombre de la tolerancia, la doctrina religiosa, no es tolerada. Es un mundo donde la eutanasia es practicada ampliamente y la religión… escasamente. El señor de este mundo de pesadilla es un político de apariencia benigna que ambiciona el poder en nombre de la “paz” y busca la destrucción de la religión en nombre de la ”verdad”. En un mundo así sólo una pequeña y encogida Iglesia permanece resuelta contra el demoníaco “Señor del Mundo”.
Después de esta breve reseña de la obra escrita por Joseph Pearce y tomada de la contraportada del libro, voy a recoger una serie de párrafos de Proyecto Zapatero –son manifestaciones personales suyas–, que los autores tomaron a su vez de “Madera de Zapatero. Retrato de un Presidente”, de Suso de Toro. Y lo hago porque me parece que entre ellas y la breve reseña anterior hay, en el fondo, una notable analogía.
En este primer párrafo <<… el secretario general de PSOE expone de manera diáfana su proyecto y su estrategia:
“Si hay algo que caracteriza a esta etapa de gobierno es que hay un proyecto. Precisamente porque hay un proyecto hay una resistencia tan inútil como activa de la derecha más dura, porque saben que hay un proyecto. Se han dado cuenta de que hay un proyecto de alcance en valores culturales, y por tanto ideológicos, que pueden definir la identidad social, histórica, de la España moderna por mucho tiempo.”
Rodríguez Zapatero reconoce la puesta en marcha de un proyecto que concierne a los valores culturales e ideológicos y puede subvertir “la identidad social, histórica” de España “por mucho tiempo.”
(…)
…su ambición no reside en el poder por el poder, sino en lo que el poder le permite llevar a cabo:
“Acaso para otro el Gobierno será el objetivo; para nosotros el Gobierno es el instrumento. Acaso para otro el Gobierno es la meta; para nosotros es el camino.”
Rodríguez Zapatero es un ambicioso mesiánico, un hombre convencido de que puede cambiar el curso de la historia de España. Más todavía, cree que puede cambiar el carácter mismo de esa historia, la esencia de la sociedad española: su identidad.
En este sentido, el poder no es para el presidente del Gobierno el fin, sino el instrumento.
(…) [PZ, págs. 19-20]
…Rodríguez Zapatero se ha planteado reinventar el concepto mismo de ser humano.
“En la medida en que he ido evolucionando y madurando, creo que la religión más auténtica es el hombre. Es el ser humano el que merece adoración, es el vértice claro del mundo tal como se nos ha mostrado, tal como lo hemos llegado a comprender.”
Se trata de borrar la esencia de la persona, su condición natural, aquello que le permite ser hombre o mujer, manejar sus limitaciones y encauzar sus servidumbres, ser padre o madre.
(…)
Como un aprendiz de Nietzsche, Rodríguez Zapatero decreta la muerte del ser humano para anunciar el nacimiento del hombre poshumano, del “ser humano que merece adoración”, alejado de su condición natural, y por lo tanto artificial.
(…) [PZ, pág. 24]
La referencia moral procede del Estado. No hay valores fuera de lo aprobado por los votos de la mayoría. Y cuando esa mayoría legisla contra natura, lo irracional se convierte en lo bueno, en lo adecuado y lo democrático.
“En este país ha habido demasiados momentos históricos en que se ha querido, y demasiada gente que quiere todavía, legislar la moral. Legislar la moral del país. Y el único orden que debemos establecer es el orden que da la libertad a todos, no el que da la libertad de cada uno. Es la libertad la que nos hace verdaderos. No es la verdad la que nos hace libres.”
PZ, pág. 26-27]
En el terreno político se propone domesticar a la oposición, para lo cual es preciso que el propio Gobierno socialista “refunde” el Partido Popular:
“La derecha tiene que refundarse cultural e ideológicamente. Lo mejor de esta etapa es que inevitablemente va a acabar en una derecha democrática europea, refundada. Absolutamente. Sí, sí.”
Rindiendo a toda oposición política, doblegando sus principios y valores, surgirá esa nueva derecha cultural e ideológica, “democrática” y “europea”, es decir, al servicio de ese nuevo Estado que propone el proyecto Zapatero.
(…)PZ, pág. 28]
Frente a una oposición política siempre temerosa de enfrentarse a la izquierda en el ámbito de las ideas y timorata a la hora de plantar cara frontalmente y hasta sus últimas consecuencias al proyecto Zapatero, la Iglesia, sin quererlo ni buscarlo, se ha ido convirtiendo en España en bastión de la resistencia ante las propuestas de subversión de los valores y la identidad.
“El papel de la religión católica es uno de los grandes temas. Porque, al final, a falta de otros hechos que han podido definir de manera más poderosa nuestra identidad histórica como país, es la presencia fuerte del catolicismo lo que ha dado identidad de país […]. Hemos trastabillado en la historia. Eso sí, con genios aislados en el arte. Pero el catolicismo en España ha condicionado y ha generado enormes vacíos.”
[PZ, págs. 107-108]
Así, el proyecto Zapatero tergiversará el mensaje de la Iglesia y de los creyentes y manipulará la información y hasta el lenguaje para lograr sus objetivos: laminar cualquier referencia moral frente al Estado, recluir las creencias religiosas al ámbito de la vida privada y destruir la idea de ley natural.
“La idea de una ley natural por encima de las leyes que se dan los hombres es una reliquia ideológica frente a la realidad social y a lo que ha sido su evolución. Una idea respetable pero que no deja de ser un vestigio del pasado.”
[PZ, pág. 110]
El proyecto Zapatero persigue la destrucción de valores, de elementos en común, de puentes intergeneracionales, de relación de los ciudadanos de hoy con los de ayer, de raíces culturales. De identidad.
Entre 2004 y 2008, el proyecto Zapatero se dedicó a socavar la institución familiar, la unidad nacional y el sistema educativo (…).
A partir de 2008, el objetivo fue la consolidación del proyecto, el blindaje de sus conquistas, por medio de normas como la ley del aborto y estrategias como el acoso a la libertad religiosa. En este período se retoma asimismo la creación de supuestos derechos de nuevo cuño a través de iniciativas como la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, y se empieza a crear el caldo de cultivo de nuevas restricciones a las libertades ciudadanas, introduciendo limitaciones a la libertad de educación o de conciencia.
“La política es crear derecho para crear derechos. ¿Pero qué es el derecho? Ante todo es un abanico axiológico, normativo. En buena parte de las leyes tú estás dejando el poso de una forma de entender la vida (…). Pero las grandes leyes, las grandes tomas de decisión, que son pocas, las que realmente marcan impronta en la sociedad, en la forma de entender la cultura, determinan realmente la vida que vives.”
La subversión de esos valores y la introducción de elementos destinados a socavar las raíces y la identidad de la sociedad española se han plasmado en normas destinadas a marcar “impronta en la sociedad, en la forma de entender la cultura” y en “la vida que vives”. Éstas son las más significativas:
(…).
[PZ, págs. 19-20]>>
Citan a seguido los autores trece normas del proyecto Zapatero a cual más destructivas del hombre y de la sociedad, ya por todos conocidas; y siguen diciendo que <<… no se detiene tras estas reformas de profunda trascendencia y se dispone a dar nuevos pasos. (…), como una Ley de Igualdad de Trato y contra la Discriminación (…); la Ley de Libertad Religiosa. (…), la ley de eutanasia (…). >>
No es extraño que España se vaya quedando a la cabeza del mundo en todo lo que malo, y en la cola de todo lo que bueno. No es extraño que tengamos un déficit público de más del 10%, una tasa de paro del 20,6%, un riesgo país de más de 260 puntos, un estar al borde del “rescate”, un puesto de vergüenza en el informe PISA… No es extraño si toda la actividad del Gobierno de España y su presidente, en siete años de mandato, se ha preocupado sólo y exclusivamente de destruir España en lo económico, en lo social, en lo moral, en lo territorial. Por lo tanto, no se puede decir que ese Gobierno haya fracasado en el logro de sus objetivos, porque los ha logrado ampliamente con el respaldo, además, de la “ciudadanía”. La cuestión económica, su buena marcha, su progreso, le importó siempre un bledo al señor Rodríguez Zapatero; es de pensar, incluso, que su hundimiento formaba parte también de su proyecto: y aquí puede estar su gran error, porque va a ser la economía quien determine el fin próximo de los días del gobernante más nefasto -¡y mira que los ha habido!- que haya tenido España en toda su historia.
¿Es el señor Rodríguez Zapatero la versión española del “Señor del Mundo”? Salvando las distancias, porque el personaje de la novela es infinitamente más inteligente que él, y, por lo tanto más dañino, lo parece.
Constantino Coco Naves.