¿De qué se ríe esta mujer? o ¡Váyase, señor Rodríguez!
¿De qué o de quién se ríe esta mujer? Está hablando de la situación económica de España, y miren con qué cara lo hace: alegre, distendida, satisfecha, feliz. Como el bobalicón de su jefe, que también se ríe y no sabemos por qué.
Se ve que esta mujer no pertenece a una de esas 827.000 familias cuyos miembros están todos en paro. Tendría que llorar con ellos. Pero no: ¿cómo va a identificarse con ellos quien a su costa vive en la opulencia, de la que, sin el menor pudor, hace cada día vergonzosa ostentación?
Sin embargo, se permite ofrecer limosna a esas personas que, porque tienen dignidad, lo que reclaman es justicia y trabajo. Esta mujer todavía no se ha enterado de que la caridad -que ella llamará solidaridad- no consiste en dar cuatro míseros euros para que algunos sigan mal muriendo; no se ha enterado de que antes que la caridad -que ella llamará solidaridad- está la justicia; no se ha enterado de que la caridad -que ella llamará solidaridad- es una sobreabundancia de la justicia.
Esta mujer, que dice que va a dar a los necesitados de lo que no es suyo -que con lo suyo, como buey solo bien se lame- tampoco se ha enterado de que es una mandada de los españoles a los que, porque le pagan bien, está obligada a darles un servicio de calidad, si sabe -si no sabe que se marche- y a rendirles estrecha cuenta del mandato recibido. Y, ciertamente, si sale a la palestra para rendir cuentas de su gestión, no tiene ningún motivo para salir riendo, como lo haría quien siente la satisfacción del deber cumplido; antes bien debería salir a pedir perdón, porque España se está sumiendo en la miseria y ella no hace nada para impedirlo.
Esta mujer, este Gobierno, constituyen una dictadura subrepticia que se ríe con descaro del pueblo al que debe pleitesía, que le mea en la pechera (con perdón), que le desprecia y le pisotea con un cinismo y una cara dura que no se deben consentir.
Hablaba yo el otro día de la dictadura del proletariado. Pues bien: la dictadura ya la tenemos y el proletariado lo está fabricando el Gobierno a un ritmo vertiginoso de 150.000 pobres más al mes.
Habrá que empezar a decir ¡váyase, señor Rodríguez!
CONSTANTINO COCO NAVES
Comprometido con el Derecho a Vivir



